7 de diciembre: Un día inolvidable

Si finalmente desaparece la fiebre que ayer comenzó y deseando realizar lo esperado, en un rato marcharemos hacia Granada, un nuevo lugar que descubrir a golpe de 42 y medio. La ciudad la conozco pero corriendo por allí seguro que lo disfrutaré el doble. Antes he pasado por las manos de Josito en Novafis para soltar algunos dolorcillos que han aparecido con los últimos kilómetros, la falta de descanso y la acumulación de trabajo – qué importante es el entrenamiento invisible… -.

Hoy como hace 3 años espero con muchas ganas partir hacia un nuevo destino. La diferencia es que hace 3 cruzaba el charco para 21 días en vez de para dos y medio, estrenaba estado civil y resaca de un día sumamente feliz y emocionante, y era la Patagonia la que nos habría sus fronteras.

Edu en la estación de Retiro. (Inspirador Calamaro)

Edu en la estación de Retiro. (Inspirador Calamaro)

El primer destino fue Buenos Aires como puente obligatorio hacia Usuaia (Tierra de fuego).

Cementerio de la Recoleta al atardecer.

Cementerio de la Recoleta al atardecer.

Por allí no nos dio tiempo a correr ya que estuvimos alojados en pleno centro y sólo una noche, pero sí a disfrutar de una ciudad con rincones peculiares, con un ambiente del que has oído hablar largo y tendido, lo que ayuda a ponerle imagen a tanto “Río de la plata” en tanto tango escuchado, a las madres de Mayo – ahora abuelas – compartiendo plaza con ellas ya que coincidimos el día que se manifiestaban, al típico barrio de Boca, al Cementerio de la Recoleta con sus mausoleos históricos Peronistas y demás, a San Telmo, etc.

Barrio de Boca.

Barrio de Boca.

Pero el destino deseado nos esperaba. Aterrizamos en Tierra de Fuego y allí empezó el festival.

Pudimos correr en todos los lugares donde estuvimos alojados, en unos más cerca de las zonas espectaculares que en otros, pero en todos. Pudimos “tacharnos de la lista” Ushuaia (Tierra de Fuego), Calafate (acceso a los famosos glaciares Perito Moreno, Onell, Upsala, etc.), Bariloche, Iguazú y, dando un salto mortal hacia Brasil, Río de Janeiro donde terminamos el viaje.

¿Ese año no hubo San Silvestre entonces? Eso nunca. Programamos el viaje para aterrizar el 30 en Madrid y poder disfrutar de la carrera más especial del año junto a nuestros compañeros del equipo.

Felicitándonos a nuestra llegada. Foto cortesía de Mª Ángeles Estévez.

Felicitándonos a nuestra llegada. Foto cortesía de Mª Ángeles Estévez.

Nos preparamos entre felicitaciones, pasamos en apenas horas de 35 grados con muchísima humedad a frío y granizo, pero lo vivido nos llevó a la meta.

Equipo Sansil 2009. Foto cortesía de Mª Ángeles Estévez.

Equipo Sansil 2009. Foto cortesía de Mª Ángeles Estévez.

Fue un viaje largo, espectacular, de esos que no olvidaremos en la vida. Lugares a los que deseamos volver si no fuera por el tiempo, el dinero y sobre todo porque quedan demasiados por descubrir.

En las siguientes entradas iré desgranando cada uno de ellos.

¡Buen viaje y buenas zancadas!

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s